Año de publicación: 2015
Editorial: Malpaso
Páginas: 283
Valoración: entretenido
Relato entretenido del cambio interior de un insípido oficinista a vividor aventurero. Pretencioso en su profundidad, ya que se queda flotando en la superficie pero te engancha por la trama.
No creo que sea lo que el autor ha pretendido desde luego, pero al final se hace entretenido aunque la filosofía de vida y cambio que intenta explicar se queda floja, muy floja.
«Edouard Pojulebe es un caballero contable, solitario, prudente y no del todo infeliz que se administra una vida donde ningún azar perturba el sosiego de lo previsible. Sólo destaca por su extravagante normalidad y por ese apellido inaudito que tantos disgustos le causó durante la infancia. Es verdad que su existencia resulta a veces algo monótona, pero la fortuna quiere que el tedio salte hecho añicos cierto día cuando un individuo se derrumba en la calle sobre su espalda. El desconocido intenta decirle algo antes de que la ambulancia lo traslade a una cama hospitalaria. Nuestro héroe decide entonces investigar los pormenores del asombro y descubre que el interfecto posee también el calamitoso nombre que lo atormenta.»
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