Nuria Barrios nos narra la historia de dos hermanos a través de un momento puntual de sus vidas que se desarrolla en una noche en el poblado de la Cañada Real.

Lena, la hermana mayor está enganchada a la droga y su hermano Lolo, aún adolescente, aparece de repente para intentar llevarla de vuelta a casa.
El retrato del ambiente sórdido de los fumaderos, de la venta de droga, de las cundas y de los yonki-zombis que caminan por las calles sin asfaltar es realmente espeluznante.
La narración consigue algo paradójico: el ritmo es muy rápido, abundan los diálogos y hay acción, pero a la vez, toda la historia se desarrolla en una noche que se hace muuuuuuuyyyy larga porque estás deseando que los protagonistas salgan de allí.
Me ha gustado también el tema, aparcado desde los años 80, pero que no ha dejado de existir, y el punto de vista desde el que está narrado, la relación de amor filial que pone en primer plano el sufrimiento de las familias con esta problemática.
Año de publicación: 2019
Editorial: Alfaguara
Páginas: 287
Valoración: recomendable
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