
Continuamente leía reseñas de la obra de este autor en las que le consideran como uno de los pilares de la ciencia ficción. Intenté leer Solaris y lo dejé en la página 50 por no entender nada y aburrirme como una ostra.
Como tenía esa espinita clavada, saqué este ejemplar de la biblioteca pensando que al ser una obra corta de poquitas páginas, sería más fácil enfrentarme a él.
Craso error, no he entendido nada una vez más. Que conste que soy yo, no eres tú Stanislaw.
El tema es magistral: varios prólogos realizados a obras imaginarias que tratan temas futuristas. Sobre todo teniendo en cuenta que fueron escritos en 1973 y reflejan cosas que hoy son realidad.
La idea es maravillosa y los prólogos son prodigios del lenguaje y de las ideas. Pero demasié para mi.
Seguramente cerebros como el de Millás disfruten enormemente estos relatos en los que las ideas y el lenguaje producen productos imaginarios y alternativos. Yo sólo he sido capaz de disfrutar uno de ellos, el único que he sido capaz de entender, en el que se presenta una enciclopedia futura.
Demasiado erudito para mis neuronas
Año de publicación: 2010
Editorial: Impedimenta
Páginas: 144
Valoración: inclasificable
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