
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo y hacía tiempo que no me reía tanto con el personaje y con los guiños del autor.
El argumento de esta novela supone una vuelta a la infancia del protagonista al ser el principal sospechoso de una investigación policial en la que se le investiga por la muerte de su exmujer.
En esta regresión nos sumergiremos en las vivencias de un Oliver Twist a la española, que junto con sus compañeros de hospicio, las monjas y todo un rosario de personajes, nos irá desgranando situaciones que son el reflejo de la sociedad de finales de los 70 y los años 80. Siempre contadas desde la mirada de un niño de 12 años.
A veces recuerda a un Manolito Gafotas pre adolescente y de los 80, con una comicidad que provoca carcajadas y una ternura que emociona.
Lo cierto es que es un libro maravilloso que te transporta a una época, que si la has vivido, prácticamente la tocas y la hueles.
Una maravilla de novela de las que se leen despacito, despacito para que no se terminen.
Año de publicación: 2018
Editorial: Tusquets
Páginas: 350
Valoración: imprescindible
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