
La historia de una familia sueca acomodada, corriente y moliente en la que ocurre un incidente por el que empiezan a verse las costuras de los remiendos que tienen.
A raíz de la acusación de asesinato sobre la hija de 19 años, esta familia modélica se ve sometida a lupa de una investigación y al estrés que supone un acontecimiento de ese tipo.
A partir de ese momento cada uno de ellos empieza a analizar cómo han podido llegar hasta ese punto, repasando los sucesos que han ido modelando sus vidas y mostrándonos que nadie es tan perfecto como puede parecer de puertas para afuera.
El padre es sacerdote, cosa que resulta bastante exótica para mí, y que hace que en ocasiones este personaje parezca hasta un poco tonto de lo buenisísimo que se supone que es.
La madre, abogada de éxito, ya encaja más con la visión tópica que tenemos de esas gentes del norte. Y la hija, una adolescente universal, rebelde y contestona.
Está muy bien escrita, narrada desde las tres voces distintas de cada uno de los protagonistas, lo que hace componer la totalidad del puzle con cada una de las perspectivas diferentes.
Año de publicación: 2021
Editorial: Salamandra
Páginas: 476
Valoración: recomendable
Sinopsis de la editorial
Adam y Ulrika, un matrimonio normal, viven con su hija Stella, de dieciocho años, en una zona agradable en las afueras de Lund. En apariencia, su vida es perfecta… hasta que un día dicha ilusión se trunca de raíz cuando Stella es arrestada por haber asesinado brutalmente a un hombre casi quince años mayor que ella. Su padre, un respetado pastor de la iglesia sueca, y su madre, una conocida abogada defensora criminal, deberán replantearse su paradigma ético mientras la defienden e intentan comprender por qué es la principal sospechosa del crimen. ¿Hasta dónde llegarán para proteger a su hija? ¿Saben realmente cómo es? Y más preocupante aún: ¿acaso se conocen el uno al otro?
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